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De tabú a templo: Ana Paula Jirón escribe sobre la sangre que no se nombra

El primer poemario de la autora costarricense transforma la experiencia menstrual en una voz que nombra, resignifica y celebra el ciclo femenino desde la poesía

 

Existe un relato que se repite en varias generaciones: una bisabuela, una abuela o una madre que cuenta con angustia como creyó que iba a morir el primer día que menstruó. Muchas, lejos de alertar a alguien sobre su «inminente problema», guardaron silencio, acurrucadas en una cama, porque las palabras como vagina, vulva o útero eran innombrambles o desconocidas.
El primer poemario de Ana Paula Jirón, Círculo sagrado, describe la experiencia de menstruar lejos del tabú y la vergüenza. En sus cuatro apartados lo consagra como un acto de memoria, dignificación y belleza.

En cada una de las siguientes respuestas, esta conversación explora cómo la poesía puede ser un acto de resistencia frente a los discursos que nos enseñaron a ocultar la sangre y cómo escribir sobre ello nos eleva de impuras a diosas.

«Círculo sagrado» se presentó en el marco de la FILCR 2025
En “Círculo sagrado”, la sangre menstrual se vuelve lenguaje: ¿cuándo comenzó para vos esa transformación poética de un fluido censurado históricamente?

La verdad, desde mi menarquia (primera menstruación), supe que la sangre menstrual iba a ser importante en mi vida: mi primer sangrado fue un 1° de enero, en la playa, a la vista de todos, y a pesar de que sucedió de manera imprevista, se sintió que era tal y como tenía que ser. Y aunque sentí miedo, porque no estaba con mi mamá, ni estaba muy preparada para los cambios que se avecinaban en mi cuerpo, recuerdo que una de las primeras cosa que hice fue contarle a mis amigas, porque de cierta forma sentía que este rito me permitía ser parte de una comunidad de mujeres experimentadas, capaces de crear. Y yo siempre quise ser una de ellas.

Ahora bien, aunque así fue mi primera experiencia, con el paso de los años, y la inclusión a dinámicas sociales en el colegio, empecé a sentir vergüenza de que se supiera que menstruaba, entonces ocultaba mis toallas cuando iba al baño, trataba de actuar como los días en que no sangraba escondiendo el dolor, la incomodidad y la hinchazón a como pudiera, entre otras. Fue a partir más o menos de los dieciséis que dejé de esconderme, y más bien aprovechaba estos momentos de menstruación para ser compasiva conmigo misma, y permitirme aflojar, comer sin culpa y descansar. 

Existe una triada muy clara en tu libro: el cuerpo, la palabra y el linaje. ¿cómo tus ancestras y las mujeres que te rodean se ven reflejadas en estos tres elementos?

Así como sucede en la vida, mis ancestras se dibujan, se asoman en mis palabras y en mis acciones de maneras inconsecuentes; la relación con el cuerpo, con la voz y con los sentimientos muchas veces no son claras, y más bien debí escoger cuáles discursos seguir y cuáles mejor desechar, tanto por mi bien como por mis deseos. Aún así, definitivamente mis ancestras me formaron como mujer, tanto en formas de ver el mundo, como en mis miedos (reales o no), y en mis deseos de qué quiero de esta vida. Creo que eso se puede percibir también en este poemario.

También, las mujeres que me rodean indudablemente se ven reflejadas en la manera en la que pienso, me relaciono e incluso en la manera en la que vivo. No me imagino una vida en que no pueda buscarlas o aprender de ellas, porque sin ninguna duda son de los pilares más fuertes de mi vida y gracias a ellas soy la mujer que soy hoy. 

Varios textos evocan un cuerpo fértil, deseante, sagrado. ¿Cómo lograste escribir sobre el deseo femenino desde un lugar de placer y no de culpa?

Pues la verdad es que escribir desde el placer es tan solo la consecuencia positiva de años de un

La presentación contó con la participación de la escritora Anacristina Rossi y la ilustradora del libro, Maylin Castro

trabajo consciente por mejorar la relación con mis ciclos, mis deseos, e incluso mis miedos alrededor de un cuerpo creador. Cuando inicié con la idea de querer escribir sobre ciclo menstrual, supe que era necesario incluir tanto esas marcas visibles e invisibles de la culpa, de ver la sangre salir del cuerpo, de sentir deseo sexual, etc, como también la inclusión de palabras que refuerzan justamente el cambio hacia el placer, hacia ver mi cuerpo como una herramienta y no como un enemigo.

Tu libro no se divide en apartados tradicionales sino en estaciones, ¿cómo dialoga esta estructura cíclica con tu propuesta poética y política?

Tal y como sucede con los ciclos de la naturaleza, los ciclos humanos —y femeninos— no son estáticos, ni se definen por horarios. Nosotras, como parte de un todo natural, no podemos negar nuestro papel en un tiempo que pasa por altos y bajos, momentos sociables, y momentos de introspección. Esto nos lo enseña la naturaleza, y está en nosotras aceptarlo y jugar con ello a nuestro favor. 

También me gusta pensar que este poemario comienza en el momento en que la lectora lo necesite, y que pueda escoger justamente si quiere acompañar sus propios ciclos con los de este poemario, o si quiere empezar en una estación favorita o específica.  

Por esto, era importante presentar el poemario de una forma continua, sin principio ni fin, porque así es nuestra vida también, e incluso nuestras necesidades.

¿En algún momento del proceso creativo sentiste resistencia interna o miedo?

Claro, para mí Círculo sagrado es un poemario muy íntimo, en que expongo mis deseos más grandes y mis miedos más profundos, y al ser el primer texto que publico me generó miedo que esta sea mi presentación al mundo literario. Sin embargo, también estaba clara, y por ello tomé la decisión, de que tenía que escribir desde mi vulnerabilidad, desde mis experiencias y que una forma de hacerlo y exponer ambas cosas era justamente desde lo más profundo de mi creación: mis palabras, mi útero y mis ovarios.
También existió en mí la duda de si sería bien recibido un poemario tan trasgresor, cuyo eje central sea el tabú (menstrual, femenino, sexual), pero era más fuerte la creencia de que era necesario decirlo, y esperaba que también las personas que lo tuvieran en sus manos sintieran que también eran cosas necesarias de leer. 

Hablanos acerca de la idea de ilustrar tu libro utilizando como pigmento tu propia sangre y la de tus amigas. ¿Cómo surgió?, ¿por qué sentiste que debía incluirse?
La sangre menstrual está presente en la ilustraciones de este libro

Esta idea surgió en conversaciones con personas cercanas sobre cómo llevar un paso más allá la transgresividad, la vulnerabilidad y lo especial de este poemario. Utilizar sangre menstrual no es solo un acto político de rebeldía, sino también una forma artística de dejar de pensar que la sangre menstrual es un desecho y verle su potencial creativo de una forma que quedará plasmada por siempre. Es un acto de reflejar en el papel que retomamos tanto la palabra de lo que significa ser personas menstruantes como el poder de serlo.

Anacristina Rossi, durante la presentación de tu libro en la pasada FILCR 2025, dijo que este texto marcaría un antes y un después en la literatura. Refiriéndose al valor con que asumiste hablar sobre la sangre menstrual para volver a ubicarnos como diosas dadoras de vida, ¿qué opinión te merece esa percepción?

Me honran muchísimo las palabras de una autora constituida como lo es Anacristina Rossi, pues me recuerdan por qué existe este poemario, y es justamente para evocar al cambio, a permitirnos sentir desde lo más puro y natural que le ocurre a nuestros cuerpos, que es el constante cambio, y recordarnos que vivir desde la vulnerabilidad está bien. 

Justamente este poemario se vive desde la creación, por medio de las ideas, las palabras y la sangre menstrual; todo lo que no se nos permitió vivir libre y públicamente por mucho tiempo.

La culminación de este libro no hubiese sido posible sin el gran aporte de la ilustradora Mailyn Castro Jirón, ella nos responde acerca de su experiencia creativa dentro de Círculo sagrado.

Tu trabajo como ilustradora en este libro no es solamente simbólico, sino materialmente radical porque utilizaste la sangre menstrual de varias mujeres para crear los dibujos. ¿Cómo surgió esta decisión y que implicó para vos emocionalmente trabajar con este material?

 

Mailyn Castro Jirón ilustró con trece imágenes este singular poemario

La decisión de utilizar sangre menstrual como parte de la obra, surge a través de la inquietud de Ana Paula por representar esa delicada e íntima conexión que tiene el libro con la feminidad, y qué mejor forma de representar  ese círculo ilustrado sino es con el sagrado líquido que marca los ciclos de la vida de toda persona con útero.

El utilizar sangre menstrual de otras mujeres y no solo la mía y la de Ana Paula, también fue bastante simbólico. Ambas estábamos de acuerdo en que un Círculo sagrado implica hermandad, acompañamiento y complicidad. Tener el honor de poder transformar el fluido de otras mujeres, que admiramos y apreciamos ambas, fue algo que generó en mí la necesidad de hacer de este proceso creativo un ritual sagrado. 

Me preocupaban cuestiones técnicas como la pigmentación y la fluidez que podría tener la sangre menstrual, ya que era mi primera vez utilizándola como herramienta. Decidí iniciar haciendo pruebas con diferentes superficies y mi propia sangre menstrual, primero, para aprender a usarla técnicamente, pero, a la vez, también como trabajo interno para sacar mi mente de esquemas y tabúes que descubrí aún escondidos por ahí. 

Para mi sorpresa, la conexión con la sangre como tinta fue inmediata, orgánica y fluida. Al manipular la sangre de otras mujeres trabajé con mucho respeto, honrando su poder de creación y como a través de ese fluido me permitían a mí crear arte.  

Fue un proceso creativo sagrado, terapéutico y empoderante. 

¿Cómo se complementan los poemas con tus ilustraciones?, ¿qué buscaste transmitir desde tus creaciones?

En el momento en el que hice la primera lectura de Círculo sagrado me conmovió y me acogió la vulnerabilidad y franqueza que transmite Ana Paula a través de sus palabras, tanto así, que de inmediato me sentí identificada y conectó fuertemente con la artista dentro de mí. Recordé el proyecto de Grabado que realicé en mi último año universitario. En este proyecto sentía esa misma necesidad de ser vulnerable, exponer la complejidad y la belleza de la feminidad que estaba viviendo en ese momento. Utilicé como motivo principal el cuerpo desnudo de mujeres para representar esa vulnerabilidad en mis ilustraciones,  y tinta roja para intervenir el espacio con el que interactuaban. 

Le mostré mi trabajo a Ana Paula y estuvimos de acuerdo que el estilo de ilustración generaba una genial sinergia entre las palabras y las figuras, era como si el proyecto que realicé hace ya varios años, dialogará con el poemario y se pusieran de acuerdo para ser complementos el uno del otro.  Así que decidimos seguir esa misma línea de ilustración, pero está vez me atrevería a sustituir tinta por sangre menstrual. 

Solicitamos a las chicas que nos iban a donar sus menstruaciones, ser parte del proceso creativo como modelos para las ilustraciones y representar sus cuerpos a través justamente de su propia sangre menstrual. 

Este 8 de agosto, Día mundial del orgasmo femenino, se continuará celebrando este libro junto a la Ceremonia del cacao, un encuentro íntimo y profundo que incluye: toma de cacao ceremonial Tsuru, limpia energética con sahumo, apertura creativa para reconectar con tu cuerpo, tu placer y tus deseos, lectura de oráculos, contención y guía durante y después de la ceremonia, además de la inclusión del poemario por 20,000 colones en el Centro Holístico La Mandrágora (San Pedro, San José).

El encuentro inicia a las 7:00 p.m. y finaliza dos horas después, las personas interesadas pueden reservar su espacio ingresando a este formulario.